El conjunto de figuras que componen esta cabeza de bastón sugiere una gran complejidad simbólica. Lo primero que atrae la atención es la banda de pequeñas sonajas que rodea la pieza.
La música era un componente ritual de gran importancia y muchas veces estaba asociada a la imagen y representación de divinidades y autoridades, lo que podría sugerir que este bastón fue utilizado en ciertas ceremonias y que su poseedor era una persona de rango.
La pieza está compuesta de dos segmentos horizontales. En el superior se ha representado repetidamente a un personaje antropomorfo adornado con un tocado cefálico en forma de media luna. El motivo central del segmento inferior es una figura zoomorfa, igualmente repetida y dotada de idéntico tipo de tocado. En las sociedades andinas los tocados desempeñaban una función emblemática, permitiendo diferenciar visualmente a individuos de señoríos diferentes o identificar el estatus social y jerárquico de una persona. El tocado en forma de media luna parece caracterizar la representación de algunas divinidades, por lo que su redundancia puede reafirmar el carácter de objeto ceremonial que poseería esta cabeza de bastón.
Varios pelícanos se encuentran en la mitad superior de la pieza, recordándonos que en la variada y amplia gama de representaciones ornitomorfas de la iconografía de las sociedades de la costa norte peruana, las figuras de aves marinas son extremadamente importantes.
Otro detalle que captura la atención del observador son los objetos que portan en sus manos las figuras zoomorfas, acaso felínicas, del segmento inferior. Su rasgo más característico es el que termina en pequeñas cabezas humanas. |