
Los Aztecas utilizaron profusamente las máscaras durante ceremonias públicas, festividades religiosas e, incluso, en el transcurso de las batallas. En esta cultura fueron objetos de privilegio o bie, fueron usadas como ofrendas a las divinidades. Sus más antiguos antecedentes, sin embargo, datan del Período Preclásico. Numerosas máscaras y mascarillas de piedra han sido encontradas asociadas a la cultura Olmeca, que floreció en el Golfo de México hacia 1000 a.C. y cuya influyente iconografía se encuentra también en las tierras altas mexicanas. Las máscaras Olmecas destacan por su gestualidad. Es común que los rostros que representan aparezcan con sus rasgos levemente deformados, sugiriendo una transfiguración en aves, saurios o felinos.
Quizás, esta unión sobrenatural entre lo humano y lo animal haya sido el núcleo de su prestigiosa cosmología.
Las máscaras son numerosas en Teotihuacán, una cultura urbana del altiplano mexicano cuyos inicios datan del siglo I. Aunque han sido encontradas como ofrendas funerarias, se sabe muy poco acerca de los detalles de su uso. A diferencia de las máscaras Olmecas, las teotihuacanas se circuncriben al reino de lo humano, con gestos que les dan una apariencia serena, incluso inexpresiva.
Culturas Relacionadas:
Olmeca, Teotihuacán, Azteca
Piezas de la Colección Relacionadas:
Máscara antropomorfa, cultura Teotihuacán
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