El
Museo funciona en una de las más importantes edificaciones
de la Colonia. De estilo neoclásico, fue construido en 1805
para albergar al Palacio de la Real Aduana durante la administración
colonial.
Ubicado a una cuadra de la Plaza de Armas, el sitio en que se
emplaza este edificio, sin embargo, ha ocupado siempre un lugar
importante en la historia de nuestra ciudad y el país en
general. Este solar fue concedido en 1555 al primer corregidor
de Santiago, don Juan de Cuevas, quien instala aquí su casa
habitación. En 1635 la Compañía de Jesús
instala aquí el real Colegio Convictorio de San Francisco
Javier, después Convictorio Carolino de Nobles.
Posteriormente, el Gobernador Luis Muñoz de Guzmán
ordena que en este mismo lugar se edifique el Palacio de la Real
Aduana y encarga su ejecución al ingeniero militar don José María
de Atero, quien lo construye entre los años 1805 y 1807.
Esta edificación, declarada Monumento Nacional y sede del
Museo Chileno de Arte Precolombino, es del más puro estilo
neoclásico, sobre planos de Joaquín Toesca, arquitecto
italiano a quien se había encargado antes el Palacio de
la Moneda, entre otros.
Durante la República fue ocupada por la Biblioteca Nacional.
A partir de 1845 se transforma en sede de los Tribunales de Justicia,
hasta que en 1968 un gran incendio destruye totalmente sus instalaciones
y archivos. Durante la década de 1980 y mediante sucesivas
obras de restauración, el Palacio de la Aduana es reconstruido
y habilitado íntegramente, destinándose todas sus instalaciones
al uso del Museo.
En el primer piso del edificio se encuentran las salas de exposiciones temporales. La biblioteca funciona en el subterráneo de Compañía 1068, edificio diseñado por Don Sergio Larraín García Moreno
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