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Curaduría
XVII CONGRESO NACIONAL DE ARQUEOLOGÍA CHILENA
Valdivia,  9 al 14 de octubre de 2006

Simposio Arqueología de los ‘espacios vacíos’: una aproximación internodal a las relaciones intersocietales
 

Coordinadores
José Berenguer
Museo Chileno de Arte Precolombino
 Gonzalo Pimentel
Pontificia Universidad Católica del Norte

Comentaristas
Tom Dillehay
University of Vanderbilt / Universidad Austral de Chile
José Luis Martínez
Universidad de Chile

En los últimos años se ha producido un creciente interés entre los arqueólogos que estudian la interacción intersocietal (sensu Schortman & Urban 1992 a y b) por investigar los así llamados “espacios vacíos”. Estos espacios son aquellas áreas localizadas entre los grandes centros poblados. Se trata de amplias zonas, que a veces pueden cubrir regiones completas y que son periféricas a los principales nodos de asentamiento (Upham 1992). Existen muchas de estas áreas intermedias en territorios áridos o semiáridos de diversas partes del mundo, tales como ciertas áreas de Africa, de los Himalayas de Nepal o del Suroeste de los eeuu, donde centros poblados bien definidos, están separados por extensos trechos de territorio abierto (Schlegel 1992).

Justificación y relevancia general
Pese a su gran extensión y a que por ellos tiene lugar gran parte de la  interacción regional y panregional, los “espacios vacíos” han sido comúnmente descuidados por la investigación arqueológica estándar. La aproximación nodal que ha prevalecido hasta ahora en la arqueología ha tendido a ignorar estas grandes porciones geográficas, asumiendo que se trata de espacios “vacantes” y, por lo tanto, irrelevantes o, al menos, de interés marginal o secundario. El problema es que estos espacios nunca son tan vacíos. Es cierto que suelen  ser áreas de población escasa y dispersa, pero rara vez demográficamente vacantes, por lo que en vez de “espacios vacíos”, uno de nosotros ha propuesto llamarlos “espacios internodales” (Berenguer 2002).

La virtual exclusión de los espacios internodales como objeto de  investigación, ha originado prehistorias marcadamente sesgadas a favor de sitios grandes, con restos arqueológicos conspicuos y patrones considerados “dominantes” en una región (Upham 1992). Tales sesgos influyen en nuestra percepción del desarrollo cultural de un área determinada, asimilando la historia cultural de los segmentos de población internodal a la de los grandes centros de población y dejándolos sin historia propia.

Los espacios internodales distan mucho de ser irrelevantes. Hay una considerable evidencia de que estos espacios crean una importante dinámica en los sistemas regionales y panregionales, y son esenciales para el desarrollo de las redes interactivas de gran escala (Upham 1992). Más allá de su obvio rol en la conectividad interregional, se supone que las características  específicas de estos territorios gravitan de diversas maneras sobre los grandes centros poblados, influyendo no sólo en los costos de procuración y transporte de bienes, sino también en la relativa importancia de los nodos en sus respectivas regiones. Podría hipotetizarse  que los espacios internodales constituyen, en sí mismos, un recurso crítico para las sociedades interactuantes. A tal  punto que la emergencia, crecimiento y declinación de los nodos de una red puede depender, en importante medida, de las cualidades específicas de estos territorios, de su distribución a través del espacio geográfico mayor y de su cambiante disponibilidad para el movimiento de gentes y la circulación de bienes en diferentes momentos históricos (Berenguer 2002).

Si bien la “mirada” arqueológica inicial a estos espacios en la década del 90, fue una mirada principalmente económica -basada en los desarrollos de la así denominada Nueva Geografía de los 50 y 60  (Teoría de la Localización y modelos de Lugar Central), como también en los modelos de Sistemas Mundiales, de Arqueología de Bordes y Fronteras, y de Centro-Periferia de los 70 y 80- aclaremos de inmediato que no existe ninguna razón práctica ni teórica para excluir del análisis a los aspectos sociales, políticos, tecnológicos, rituales y simbólicos.

Relevancia en los Andes
Debido a la extrema circunscripción, discontinuidad y dispersión de sus áreas focales de vida, el Área Andina presenta muchos espacios internodales.  Por lo general, estos amplios intersticios también han sido  ignorados o descuidados en la arqueología andina. El caso más paradigmático es, quizás, el de la investigación arqueológica de la Verticalidad y su variante archipielágica. Los arqueólogos que han investigado el tema se han concentrado en el núcleo y sus colonias, obviando los espacios mesiales o intermedios. Algo parecido  puede decirse de los estudios de transhumancia de cazadores-recolectores del Período Arcaico, donde se ha puesto mucho énfasis en investigar  y documentar los circuitos internos a los grupos, pero se han hecho pocos esfuerzos por hacer lo propio con las extensas áreas de territorio abierto que separan a estos sistemas de asentamiento de otros sistemas distantes.

Tal parece que después del significativo avance que supuso hace unos 40 años pasar del estudio de sitios al estudio de regiones, los arqueólogos nos hubiéramos quedado estancados en “la región” como escala de análisis. O dicho de otro modo: pareciera que no hubiéramos  reparado suficientemente en la importancia de ampliar esta escala para contrastar -en los espacios situados entre nodos- nuestras hipótesis sobre “control vertical de varios pisos ecológicos”, “circuitos transhumánticos en el perfil costa-altiplano”, “vectores de tráfico” o “franjas de interacción” interregional.

Existen, sin embargo, varias líneas de investigación, nuevos desarrollos técnicos, recientes políticas ambientales y ciertas   aproximaciones teóricas que han venido influyendo últimamente en la ampliación de la escala de análisis arqueológico desde lo regional a lo panregional. Los estudios de la vialidad prehispánica, por ejemplo, han llevado a los arqueólogos lejos de los principales centros de población, incluso del hinterland de un determinado sistema de asentamiento, para sumergirlos de lleno en los espacios internodales: consíderese el caso de los “espacios elongados” del modelo de Movilidad Giratoria (Núñez & Dillehay 1979) o de la espacialidad caravanera revelada por la etnoarqueología de los circuitos de tráfico de los llameros (Nielsen 1997). Por otra parte, los SIGs, las imágenes satelitales, la cartografía digital 3D y otras tecnologías asociadas a estos desarrollos, no sólo han puesto frente a las narices de los arqueólogos  y con todo detalle estos extensos territorios; han permitido también rastrearlos desde el aire como nunca antes, generar modelos predictivos de ocupación, movilidad y explotación, y verificar estas hipótesis en terreno con la mayor precisión. En tanto que la instalación de tuberías de agua, gaseoductos y tendidos eléctricos, así como la construcción de nuevas carreteras, han puesto a los EIA en la primera línea como proveedores de información sobre estos espacios intersticiales, aportando una gran cantidad de evidencias de sitios pequeños y aislados, usualmente no considerados por la aproximación nodal de los arqueólogos orientados a la investigación científica. Por último, las diferentes vertientes de la arqueología del paisaje y sobre todo, la reinserción del espacio como un elemento clave en la teoría social (en el sentido que “hace una diferencia” en la explicación de las sociedades), no han hecho sino fomentar la necesidad de incrementar la escala de análisis en arqueología, en la medida que la construcción social del espacio no es un proceso que ocurra solamente en los nodos y sus hinterlands, sino en todo el territorio geográfico y muchas veces a nivel de megasistemas de interacción.

En síntesis, pensamos que el estudio de los espacios internodales es un tema emergente de suma importancia, que está llamado a constituirse en un foco alrededor del cual se puede estructurar un programa de investigación transdiciplinaria que complemente la tradicional aproximación nodal, contribuyendo así a re-configurar las prehistorias, historias y etnografías regionales e interregionales. 

Objetivo y ejes temáticos
El propósito de este Simposio es, precisamente, explorar y discutir -desde una perspectiva multidisciplinaria y desde diferentes enfoques teóricos u opciones paradigmáticas- el rol de los espacios internodales en las relaciones  intersocietales.

Esperamos contribuciones desde un amplio abanico de disciplinas y aproximaciones intradisciplinarias, incluyendo arqueología, etnoarqueología, arqueobotánica, zooarqueología, etnografía, antropología cultural, bioantropología, etnohistoria y geografía humana.

Algunos de los temas pertinentes al Simposio son los siguientes:    

  • Estudios de redes (vialidad caravanera, vialidad incaica, situaciones de contacto cultural)
  • La interacción intersocietal vista desde los espacios internodales
  • Asentamiento y subsistencia en situaciones de internodalidad
  • Producción,  transporte y circulación de bienes
  • Patrones de desarrollo en espacios internodales
  • Lugares, lugarejos y procesos de “lugarización” de locaciones
  • Control, poder, negociación y conflicto
  • Simbolismo y ritualidad entre los nodos (arte rupestre, ofrendas, estructuras ceremoniales, marcadores)
  • Cuestiones metodológicas en una aproximación internodal (conceptos, tácticas de prospección, dispositivos de registro de información, tipos de colecciones, estrategias de recolección y excavación, formas de muestreo, aplicación de técnicas cuantitativas y cualitativas, modelamientos en base a SIGs, etc.)
  • Espacios e individuos internodales en los documentos etnohistóricos
  • Miradas incluyentes y miradas excluyentes de los paisajes internodales
  • El aporte de los viajeros decimonónicos
  • Etnografía de individuos, familias, grupos y comunidades internodales
  • Funebria y bioantropología entre nodos
  • El tema de las identidades en los espacios internodales
  • Potencial de la aproximación internodal en zonas boscosas, a lo largo del borde costero o en la cordillera andina subtropical

 

A los interesados en participar sugerimos consultar la bibliografía que viene a continuación, a fin de que puedan encuadrar mejor sus ponencias dentro de los requerimientos del Simposio.

Referencias

Berenguer, J., 2002. Tráfico de caravanas, interacción interregional y cambio cultural en la prehistoria tardía del desierto de Atacama. PhD Dissertation, University of Illinois at Urbana-Champaign.

Nielsen, A., 1997. El tráfico caravanero visto desde La Jara. Estudios Atacameños 14: 339-371, San Pedro de Atacama.

Núñez,  L. & T. D. Dillehay, 1979. Movilidad giratoria, armonía social y desarrollo en los Andes Meridionales: Patrones de tráfico e interacción económica (Ensayo). Antofagasta: Universidad del   Norte.

Schlegel, A., 1992. African political models in the American Southwest Hopi as an internal frontier society. American Anthropologist 94 (2): 376-397.

Schortman, E. M. & P. A. Urban, 1992a. The place of interaction studies in archaeological thought. En: Resources, power, and interregional interaction, E. M. Schortman & P. A. Urban, Eds.,  pp. 3-15. New York: Plenum Press.
----1992b. Current trends in interaction research. En: Resources, power, and interregional interaction, E. M. Schortman & P. A. Urban, Eds.,  pp. 235-255. New York: Plenum Press.

Upham,  S., 1992. Interaction and isolation: The empty spaces in panregional political and economic systems. En: Resources, power, and interregional interaction, E. M. Schortman & P. A. Urban, Eds.,  pp.  139-152. New York: Plenum Press.

 
 
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Simposio Congreso Arqueología 2006