|
El autor es el arqueólogo y Director del Centro de Estudios Rapa Nui de la Universidad de Valparaíso, José Miguel Ramírez y el editor Francisco Mena, subdirector del Museo.
Esta publicación es un homenaje a los insignes navegantes polinésicos que se aventuraron por el Océano Pacífico-el más extenso del planeta- para asentarse en esta isla en medio de la nada. Conocidos hombres de mar que para orientarse en la noche, llegaron a registrar la posición de unas 220 estrellas, diversos planetas y la luna. Asimismo, eran capaces de sentir las corrientes desde el interior de la canoa, como parte de un proceso de aprendizaje que tomaba toda la vida.
Esta tierra que ha tenido muchos nombres como Te Pito o te hénua (El Ombligo del Mundo); Te pito o te kainga (el centro del territorio); o Maka Ki Te Rangi (Ojos que miran al cielo).Fue bautizada con el nombre Rapa Nui (Isla Grande) por los navegantes que surcaban esa zona del Pacífico a fines del siglo XIX. El nombre oficial de Isla de Pascua, fue dado incluso antes por los marinos holandeses que la descubrieron para “Occidente” un domingo de Pascua Resurrección, el 5 de abril de 1722.
Según el autor el interés de este libro radica en la manera cómo el hombre pudo desarrollar una cultura tan compleja en el aislamiento casi absoluto de otras influencias culturales. El libro hace hincapié en la fortaleza de esta cultura que ha resistido y vuelto a renacer a pesar de la crisis sociopolítica y ambiental, incluyendo las enfermedades, la desaparición del bosque, las incursiones esclavistas y las guerras intestinas..
Según estudios publicados, Rapa Nui en su máximo apogeo en el siglo XVII tuvo una población cercana a los 10 mil habitantes provocando así una catástrofe ecológica que los llevó a la hambruna. Y, por otra parte, a mediados del siglo XIX la isla llegó a tener cerca de 150 habitantes, a causa de expediciones internacionales planificadas para raptar pascuenses y venderlos como esclavos, la mayoría de ellos en el Perú. Lamentablemente, los que pudieron volver introdujeron la viruela y la tuberculosis en la población.
Nicolás Aguayo, fotógrafo de esta publicación, tomó extraordinarias imágenes de los habitantes actuales de la isla, de los centros ceremoniales, moais, vegetación , flora y fauna. También destacan las ilustraciones de la fauna marítima realizadas por Alfredo Cea, médico y dedicado también a bucear en el mar de Rapa Nui.
La publicación es patrocinada por la Ley de Donaciones Culturales y el día de la inauguración se donarán 600 ejemplares a la DIBAM para que los distribuya en las bibliotecas públicas a lo largo de todo Chile.
|