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El arqueólogo José Berenguer, fotografió por primera vez en la historia las pictografías de Morro del Diablo en una expedición realizada recientemente. Este lugar está situado en los faldeos meridionales del cordón de Chacabuco, en la Región Metropolitana.
Esta excursión es parte de un proyecto de investigación financiado por el Fondo de Desarrollo Científico y Tecnológico -FONDECYT- que busca representaciones de unkus o túnicas inkaicas en el arte rupestre.
Berenguer llegó a esta cueva basándose en el testimonio del historiador José Toribio Medina quien escribió a fines del siglo XIX sobre estas pictografías realizadas en las paredes de dicha caverna .Se hablaba de dibujos ajedrezados e hileras de rombos, dos motivos emblemáticos del arte inkaico.
Y justamente fue lo que encontró. Al parecer, Berenguer es el primero en fotografiar el lugar. Según el investigador la importancia del sitio radica en que contiene la evidencia más meridional en los Andes de motivos ajedrezados y rombos en pinturas rupestres. Considera que “es parte de una serie de sitios con una iconografía similar, localizados entre Arequipa y Santiago, que es lo más cercano a un arte rupestre definible como “inkaico” en las regiones anexadas al imperio”.
Añade que es bien conocido que los inkas incorporaron la zona central de Chile a sus dominios y que es probable que las pinturas de Morro del Diablo -situadas en una garganta rocosa a modo de la estrecha abertura de un unku o túnica-, hayan marcado simbólicamente el control cuzqueño sobre uno de los principales puntos de entrada y salida de la cuenca de Santiago
Para Berenguer el “dato resulta sugerente, toda vez que las pictografías son muy escasas en la zona central de Chile y los hallazgos de representaciones de unkus en arte rupestre han comenzado a multiplicarse tanto en el Departamento de Cusco, Perú, como en las provincias del imperio”.
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