Las momias chinchorro de la costa norte chilena podrían tener altas concentraciones de arsénico en sus cuerpos. Eso es lo que busca encontrar la investigación de Bernardo Arriaza junto a un equipo multidisciplinario de científicos, conformado por antropólogos, químicos, bioquímicos y un radiólogo.
El antropólogo físico de la Universidad de Tarapacá examina una momia más, esta vez de la colección del Museo en nuestro laboratorio y se detiene a contarnos sobre la investigación en curso, que es financiada con recursos provenientes de FONDECYT.
A exámenes de piel, pelo, uñas y a scanners serán sometidas muchas momias del norte, las más antiguas con siete mil años. Los científicos están abocados a encontrar lesiones relacionadas a la ingestión de arsénico, elemento altamente tóxico.
En esta región, principalmente en Camarones y sus alrededores las concentraciones en el medio ambiente, en especial en el agua, son cien veces más altas a lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud –OMS-. Esta institución considera que es aceptable 10ug./L de agua y la zona estudiada por Arriaza muestra una concentración de 1000ug.
Según la hipótesis en estos miles de años las mujeres sufrieron muchos abortos, partos prematuros, sumado a una alta tasa de mortalidad de niños lactantes, debido a la alta toxicidad del ambiente. Y, al parecer, los padres en un esfuerzo emocional decidieron momificar a sus guaguas, como una manera de seguir cerca de ellas. Además de inmortalizarlas con complejísimos métodos, transformaron los cuerpos de sus muertos en bellísimas piezas arte con un profundo sentido espiritual.
Arriaza ha dedicado gran parte de su vida profesional a estudiar las momias chinchorro. Considera que esta investigación es importante porque intenta aproximarse a las implicaciones de la contaminación por arsénico a través del tiempo. Con esta indagación los científicos pretenden averiguar más sobre si los chinchorros se adaptaron en su evolución a estos altos contenidos de arsénico o fue un fenómeno que durante miles de años trajo mortalidad, enfermedad y malformaciones congénitas a estos pescadores precolombinos.
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