A un mes de la clausura de la exposición Gorros del Desierto, el Museo realiza bajo la dirección de Francisco Mena, encargado del programa de educación, un taller gratuito que enseña a los niños entre 9 y 13 años la importancia que tenía el gorro en las sociedades prehispánicas de los Andes.
Los participantes del curso –estimados en 300- se reúnen en grupos de 40 en el Museo todos los viernes en la mañana y en la tarde. El taller comienza con un recorrido de la exhibición junto a una de las nueve monitoras y, luego, los alumnos trabajan con unas plantillas realizadas en papel por el diseñador gráfico Pablo Marín. Estas representan cuatro prototipos de gorros: Tiwanaku, Inka, un turbante o un casco de guerra. A partir de estos prototipos, cada grupo encargado de hacer un gorro, hace los recortes y pegados correspondientes para formar el tocado.
Carolina Arriagada, una de las encargadas de ejecutar esta actividad, señala que ha sido una experiencia enriquecedora para ambas partes. Cuenta que los niños hacen salir su parte creativa al hacer su propio gorro y dejan de lado un rato la “cultura de la pantalla” donde casi todo está dado.
Aprenden, agrega, que la mayoría de éstos formaron parte de ajuares funerarios de personas de los más diversos orígenes y que son dispositivos simbólicos usados en aquella época para señalar importantes distinciones en el campo político, social, económico, étnico y de género.
Los alumnos provienen de colegios previamente inscritos, estos son: Monte de Asís, Almenar, La Giroutte, Mirador de Puente Alto y Miguel Cruchaga
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