José Pérez de Arce y Luis Solar formaron parte del equipo de especialistas del Museo que viajó a China y que estuvo dos semanas, durante 12 horas diarias, armando la exhibición “Mapuche: Semillas de Chile” en el Museo Capital de Beijing. Participaron también Varinia Varela, encargada del registro de piezas y Erika Ramírez en la manipulación de textiles.
Esta exhibición, visitada por más de tres mil personas al día, fue instalada en 600 metros cuadrados con piezas de la colección del Museo, fechadas desde el siglo V al XX d.C. Consta de textiles, cerámicas, objetos de piedra, madera, platería y cestería. La exposición muestra también la música, la lengua, la poesía, oraciones y costumbres de este pueblo.
Al preguntar sobre la importancia de esta exhibición, tanto Pérez de Arce como Solar coinciden en señalar que “es la primera vez que hacemos una exposición itinerante con miras a que recorra Asia y el resto del mundo. Es una ventana que abre el museo”, agregan.
A José Pérez de Arce, le llamó mucho la atención que la simbología china tiene mayor coincidencia con la indígena mapuche que con la chilena. Los conceptos del bien y el mal o de lo femenino y masculino en occidente se presentan como opuestos en una línea continua, mientras que tanto en la cultura mapuche como en la china los conceptos están más unidos y son simbolizados dentro de un círculo.
Pérez de Arce explica que los ejes de esta exposición son el kultrún, el caballo, la ruca, los chemamülles (estatuas funerarias), el rehue y el sonido. El Kultrún o tambor mapuche fue colocado al centro de la exhibición. Incluye un dibujo chamánico que alude a las cuatro direcciones cardinales: el mal (norte), el bien (sur), la muerte (oeste) y el este (vida), simbología muy similar a la china, agrega.
La ruca y el caballo fueron construidos con armazones de fierro, mostrando sólo su perímetro. El escultor chileno José Luis Dörr hizo la escultura ecuestre para que viajara a China. De una manera muy imaginativa el equipo instaló sobre esta escultura un maniquí con poncho mapuche y aperos ecuestres. Asimismo, la ruca instalada permite al visitante imaginar cómo vivían los mapuches y qué utensilios usaban.
Pérez de Arce detalla que el sonido fue concebido como un guión paralelo en esta muestra. Veinte parlantes se organizaron para emitir sonidos grabados en el bosque de Chile, una machi cantando, una trutruca, sonidos de platería, flautas de piedra, cantos y lengua mapudungún, todos grabados por Pérez de Arce en estos últimos 25 años.
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